FARO DE ALEJANDRÍA — Audio "Vida y uso"
Duración objetivo: 80-95 segundos
Voz: mujer, registro medio, narrativa cálida
Música: ambiente portuario antiguo + voces lejanas

GUIÓN

[Apertura, 0-10s]
"Si subieras hoy al faro restaurado, lo que encontrarías arriba no sería silencio.
Habría humo, sudor, gritos en cuatro lenguas, y olor a aceite de oliva quemado."

[Vigilantes, 10-40s]
"Trabajaban veinte hombres por turno. Vigilantes, normalmente esclavos liberados o
hijos menores de marinos retirados. Su tarea: mantener vivo el fuego. Cada cuatro horas,
un relevo subía las escaleras de la base, cargando aceite, leña seca, madera curada en sal."

[Combustible, 40-65s]
"Quemaban una mezcla. La leña daba la llama; el aceite, el calor sostenido; la resina,
las chispas que se veían a distancia. Si una noche la luz se debilitaba, los marinos
del puerto sabían que alguien arriba estaba dormido o muerto, y los soldados subían
a investigar."

[El espejo, 65-85s]
"Probablemente había un gran espejo de bronce pulido detrás de la llama, multiplicando
la luz hacia el horizonte. La evidencia es indirecta: ningún espejo sobrevivió. Pero
las descripciones árabes del siglo nueve mencionan algo que reflejaba 'como el sol
mismo'."

[Cierre, 85-95s]
"Mantener una luz no es romántico. Es trabajo nocturno, cansado, repetitivo. Esa es la
segunda lección."

FUENTE: Empereur (1998); descripciones de Al-Idrisi y de Al-Nuwayri sobre el faro.
